A veces, un simple detalle del cuerpo basta para iniciar apasionadas conversaciones entre amigos: la forma de las manos, el color de los ojos, los rasgos faciales… ¿y por qué no el ombligo? Aunque es solo una cicatriz del cordón umbilical, algunas tradiciones lo consideran un indicio de la personalidad. Sin tomarlo como una verdad absoluta, se convierte en un juego tierno e introspectivo, ideal para aprender un poco más sobre uno mismo.
Antes de empezar, tengan en cuenta que todo esto es simbólico, no científico. ¡Pero qué placer es reconocerse en descripciones graciosas o sorprendentemente precisas!
- Un ombligo redondo u ovalado: una suavidad natural

Si tu rostro es redondo o ligeramente ovalado, podrías pertenecer a esas personalidades profundamente
cariñosas. Dicen que abres los brazos sin dudar, que sabes escuchar cuando las palabras se te escapan y que alegras los días grises. Esta dulzura es todo menos frágil: es sólida, reconfortante, como un ancla tranquila y estable. Una sensibilidad tierna, pero nunca ingenua.