Los investigadores advierten que el avance, aunque prometedor, todavía no está listo para aplicaciones clínicas. Antes de que estas córneas puedan trasplantarse en humanos, será necesario superar desafíos como la transparencia óptica, la resistencia biomecánica y la integración de las distintas capas.
El hallazgo abre la puerta a un futuro posible, pero aún falta recorrer un largo camino para garantizar que los tejidos puedan comportarse igual que una córnea natural. Por ahora, el logro es un prototipo experimental que demuestra la viabilidad del concepto y sienta las bases para próximos ensayos.
Un avance con impacto global para el trasplante de córnea
Más de diez millones de personas en el mundo sufren ceguera corneal y dependen de donaciones que no siempre están disponibles. La posibilidad de producir córneas humanas impresas en 3D ofrece una alternativa sostenible y personalizada para millones de pacientes que hoy esperan un trasplante.
Según la Universidad de Newcastle, esta tecnología también permitiría crear modelos oculares para pruebas farmacéuticas y estudios científicos sin recurrir a tejidos humanos donados. De esa forma, se reduciría la necesidad de procedimientos invasivos y se ampliaría el acceso a la investigación médica.
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