¿Eres ectomorfo, mesomorfo o endomorfo? Descubre tu tipo de cuerpo y cómo sacarle el máximo provecho.

Si te identificas con un cuerpo esbelto, hombros estrechos y una apariencia ligera y elegante, podrías pertenecer al tipo de cuerpo ectomorfo. Este tipo de cuerpo suele requerir más energía para sentirse en forma, de ahí la importancia de consumir comidas nutritivas ricas en fuentes de energía como cereales integrales, frutos secos o legumbres.

En cuanto a la actividad, los movimientos de cuerpo completo que involucran múltiples zonas mejoran agradablemente la sensación de estabilidad. Y, sobre todo, el descanso es un verdadero aliado. Un cuerpo delgado puede cansarse más rápido, por lo que escuchar sus señales es esencial.

Ser mesomórfico: un equilibrio natural a mantener

El tipo de cuerpo mesomorfo se caracteriza por una silueta naturalmente armoniosa: hombros definidos, cintura marcada y músculos activos. ¡Una gran ventaja… siempre y cuando la mantengas!

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