Esto ocurre más de lo que pensamos.
Si notas que la carne:
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está demasiado blanda,
-
suelta mucha agua rosada,
-
o tiene bordes oscuros,
puede haber sido congelada anteriormente.
Esto no es peligroso, pero sí afecta el sabor y la calidad.
5. Etiquetas confusas o poco claras
A veces se destacan términos como:
-
“premium”,
-
“extra”,
-
“natural”,
-
“selección especial”,
cuando en realidad no representan una diferencia real en calidad.
Lo más importante siempre es revisar origen, fecha de envasado, tipo de corte y porcentaje de grasa.
6. Temperatura incorrecta en vitrinas
Si la carne está expuesta a temperaturas superiores a las recomendadas, puede desarrollarse bacterias dañinas sin que el consumidor lo note.
Un buen supermercado debe mantener:
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0 °C a 4 °C para carnes frescas
-
–18 °C para congeladas
Conclusión
No se trata de desconfiar de todos los supermercados, sino de estar bien informado.
Revisar la apariencia, la fecha, la textura y la temperatura te ayudará a evitar pagar más por un producto que no siempre cumple con la calidad que promete su etiqueta.
Al final, conocer estos detalles no solo te permite cuidar tu salud, sino también tu bolsillo.