Para muchas personas mayores, usar calcetines en interiores puede parecer innecesario. Sin embargo, este simple hábito diario puede tener efectos importantes en la salud y la comodidad. A medida que envejecemos, nuestra circulación se ralentiza, nuestra piel se vuelve más fina y perdemos calor corporal con mayor facilidad. Por eso, mantener los pies calientes y protegidos puede ayudar a mejorar la circulación, favorecer un sueño más profundo e incluso prevenir afecciones dolorosas en los pies. A veces, los pequeños hábitos aportan los mayores beneficios.
1. Mejor circulación y calidez
Tener los pies fríos es común en las personas mayores debido a la reducción del flujo sanguíneo. Cuando los pies están fríos, los vasos sanguíneos se contraen, dificultando la circulación sanguínea. Esto puede empeorar afecciones como la diabetes, la artritis o la hinchazón. Usar calcetines suaves y transpirables hechos de materiales naturales, como algodón, bambú o lana, ayuda a retener el calor sin sobrecalentarse. Mantener los pies calientes permite que la sangre fluya con mayor libertad, aliviando la rigidez y las molestias. Una circulación adecuada favorece la salud cardiovascular general, lo que convierte a los calcetines en una forma sencilla pero eficaz de cuidar el cuerpo.
2. Mejora el sueño y la relajación

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