Si tu ombligo sobresale ligeramente, eres una persona alegre y segura de ti misma, sensible a los placeres sencillos: una comida reconfortante, un ambiente acogedor, una fragancia delicada. Te encanta saborear las delicias más dulces de la vida. Tu encanto es instintivo, nunca forzado. La gente se fija en ti porque te sientes cómoda contigo misma, y esto inspira a los demás.
- El ombligo ancho: la energía de un líder
Un ombligo más grande se asocia con una naturaleza fuerte, estructurada y tranquilizadora. Son las personas a las que recurrimos espontáneamente cuando las cosas se complican. En el trabajo y en las amistades, brindan estabilidad y ánimo. Su presencia ofrece una sensación de seguridad amable, nunca autoritaria.
- El ombligo superficial: la generosidad como herencia

Este tipo de ombligo sugiere un gran corazón. Estas personas escuchan con sinceridad, crean un espacio cálido y permiten que los demás sean quienes son. Se entregan con naturalidad y construyen conexiones auténticas.
Observar la forma del propio ombligo no es científico, pero puede convertirse en un juego tierno, divertido y revelador: una oportunidad para explorar la personalidad profunda mientras se cultiva una conexión amorosa con uno mismo o con los seres queridos.