Sabías que los hombres viejos tienen el pen…Ver más

También es importante romper el mito de que “si no duele, no pasa nada”. Muchas enfermedades avanzan en silencio, y el daño renal es uno de los ejemplos más claros. Esperar a sentir dolor no es una estrategia segura.

En definitiva, cuidar los riñones es cuidar la calidad de vida. Son órganos pequeños, pero con una responsabilidad enorme. Darles la atención que merecen hoy puede evitar tratamientos complejos mañana y permitir que el cuerpo siga funcionando de manera equilibrada por muchos años.

Prevenir siempre será más sencillo que reparar. Y aunque no se vean ni se sientan, los riñones agradecen cada vaso de agua, cada comida balanceada y cada decisión consciente que tomamos a diario. La salud no siempre se nota cuando está bien, pero se extraña mucho cuando se pierde.