Todas las membranas mucosas necesitan hidratación. La razón por la que la vagina mantiene una buena salud; es por la ayuda de la capa viscosa del flujo.
El flujo vaginal se encuentra compuesto de la siguiente manera:
- Secreciones o moco que se generan por el cuero uterino; el endometrio y la válvula de Bartolino.
- Células muertas del cuello uterino y del epitelio vaginal.
- Líquido que atraviesa las paredes de los vasos sanguíneos; que se encargan de llevar la sangre a los órganos del sistema reproductivo.
- Una gran cantidad de bacterias que colonizan la vagina.
- Secreciones que son producidas por las glándulas sebáceas y sudoríparas del vestíbulo vulvar.
Resumiendo todo; el flujo vaginal se encuentra compuesto de moco, agua y células que; normalmente, se encuentran en tu cuerpo.
Además; el flujo vaginal es algo completamente normal y no es desagradable. Es tan natural como la saliva en la boca.
¿Cuándo es indicativo de enfermedad el flujo vaginal?
Lo normal es que el flujo sea sin olor; blanco o transparente; espeso y pegajoso o escurridizo y elástico.
Pero, si el flujo es inusual, puede indicar:
- Candidiasis: en este cado el flujo es grumoso.
- Vaginosis bacterias: este es el flujo que genera el famoso olor a pescado.
- Tricomoniasis: este flujo es amarillo o verdoso y espumoso.
Debes de consultar con un especialista si experimentas:
- Flujo con sangre.
- Dolor en la parte inferior del abdomen; cuando te encuentres orinando.
- Gran aumento de flujo.
- Cambios de color; olor o textura.
- Irritación o comezón en la piel de la parte intima.
Recuerda; este flujo es súper normal y cumple un gran papel en el sistema reproductivo femenino.]